lunes, 22 de febrero de 2010

LA OTRA CARA DE CAPITAL TV Y RADIO CAPITAL

En cumplimiento de mis funciones en la Procuraduría Síndica del H. Consejo Provincial de Manabí (CPM), he exigido se acaten las normas que la actual Ley Orgánica de Contratación Pública y su Reglamento establecen para la contratación de publicidad, lo que ocasionó la inmediata reacción, hostil e injuriosa, de los medios de comunicación CAPITAL TV y RADIO CAPITAL, a través de sus personeros: Juan Carlos Andrade García, Lenin Andrade Quiñónez y Abg. Luis Andrade Quiñónez, quienes, en represalia, han pugnado por lograr mi separación del Consejo Provincial de Manabí.

Las amenazas de Lenin Andrade Quiñónez en mi contra, expresadas públicamente en la propia Prefectura, de perseguirme por supuestas irregularidades cometidas en mis funciones, han fracasado pues no ha podido denunciar, peor demostrar, una sola falta o anomalía de mi parte, y no lo puede hacer porque, sencillamente, yo no he cometido falta alguna, sino, por el contrario, he sido cumplidor de mi trabajo con apego a la Ley, y porque, además, tal y como se lo expresé en su momento al ciudadano Lenin Andrade Quiñónez, y ahora se lo ratifico, yo no tengo rabo de paja !

En cuanto al Abg. Luis Andrade Quiñónez y su inveterada tendencia regionalista por descalificar a toda persona que no sea oriunda de Manabí y que, para colmo, no comulgue con sus ideas o comparta sus intereses personales, tildándolo en forma despectiva de “afuereño” o “serrano”, tal como así lo ha hecho conmigo en innumerables ocasiones, solamente demuestran su evidente incapacidad para fomentar el trabajo en equipo, su desinterés por procurar la convergencia de ideas y esfuerzos entre las personas a pesar de sus diferencias de criterio, su ineptitud para alcanzar la unión a pesar de nuestra diversidad de costumbres, ya que, más allá de ser costeños o serranos, amazónicos o insulares, somos ECUATORIANOS, y todos en nuestro País tenemos las mismas necesidades básicas de trabajo, salud, alimentación, educación, seguridad. Si actuamos con equidad y buena fe, cómo no admirar, por ejemplo, el tesón que ha demostrado un joven hijo del propio Abogado Andrade Quiñónez, para sobresalir en los medios televisivos de Quito y Guayaquil, en donde lo han acogido, como no puede ser de otra manera, dada su capacidad y carisma. Sin embargo, si actuáramos con mezquindad, egoísmo y mala fe, siguiendo la nefasta tendencia regionalista de su padre, dicho joven jamás hubiese tenido esa oportunidad en otras provincias.

Frente a ello, para evitarle a la Prefectura de Manabí ser víctima de tanta infamia y hostigamiento, me he visto avocado a presentar mi renuncia al cargo de Procurador Síndico del CPM, concluyendo así un período de 5 años de trabajo, que han dejado en mí un sentimiento de gratitud y reconocimiento a todos los obreros, trabajadores, empleados, funcionarios, dignatarios y, particularmente, compañeros del Departamento Jurídico de esta Entidad, de cuyas experiencia, conocimientos y fraternidad me he honrado compartir.

Siendo éstos los verdaderos motivos de mi separación del CPM, es preciso me remita a la parte pertinente de una carta oficial que la atesoro por haber sido escrita por una persona, para mí, excepcionalmente admirable, y dice:

“Si la primera y vital pauta de mi vida ha sido mantener incólume el dignísimo apellido que me legaron mis mayores, a cuyo fin todos mis actos públicos y privados se han enmarcado en el más prístino concepto de la honradez, la dignidad y la verticalidad de procedimientos, no puedo permitir de manera alguna, que un traficante de honras, ponga la más leve mácula a ese apellido que ahora ya no solo a mí me pertenece, sino que es el mejor legado que he hecho a mis hijos y a mis nietos. En más de una ocasión, con motivo del ejercicio de mis funciones, he manifestado que, en mi concepto, el atentar contra el honor de una persona, sea o no funcionario, es mucho más grave que atentar o cercenar su vida; pues, quien mata eliminó a su víctima y su memoria será siempre recordada y respetada, con las excepciones de aquellos que de su vida hicieron una apología al delito o a la inmoralidad; pero, quien es atacado en su honra, si bien sigue viviendo, siempre arrastrará el estigma de la duda; y, para vivir sin honra, o con una dignidad disminuida o entredicha, es mejor no vivir …. El calumniador, es el peor asesino; pues, la calumnia mata el alma, mata lo mejor del ser humano; mata aquello que lo asemeja a Dios: su dignidad.”

El autor de estos pensamientos fue mi amado padre, ya fallecido, Dr. Iván Carvallo Macías, hombre digno, leal y sabio.

Como estoy seguro que esta publicación generará, nuevamente, la rabiosa reacción de mis gratuitos detractores, tengan éstos la certeza que nos encontraremos ante los Jueces competentes, donde me encargaré de traer a la memoria de la opinión pública y de la justicia, entre otros desafueros, aquellos tristemente célebres casos conocidos como “plan caña” y “carretera San Plácido – Pichincha”, promovidos en los años 1988 a 1992 por el ex Prefecto de Manabí, Luis Andrade Quiñónez; o, la concesión fraudulenta de frecuencias de radio y televisión por el CONARTEL bajo la administración de Lenín Andrade Quiñónez; u, otros casos actuales como el enriquecimiento indebido a costa de los recursos de entidades públicas.

Finalmente, por cuanto el común de los ciudadanos en nuestro País no contamos con medios de comunicación propios (a diferencia de aquellos personajes a los que antes me he referido que sí los tienen y usan para sus inconfesables intereses personales), invito a la ciudadanía manabita a visitar mi Blog: laotracarademanabi.blogspot.com, en donde podremos expresar nuestras opiniones en forma independiente, libre y democrática, sin temor a recibir calumnias o menosprecio por pensar o actuar diferente, respecto de ciertos temas que, penosamente, revelan “La otra cara de Manabí”.

Dr. Rigoberto Carvallo Jaramillo

C. I. 170626935-2

sábado, 6 de febrero de 2010

Bienvenidos

Ciudadanos y ciudadanas manabitas:
La verdad y la justicia son derechos intangibles a los que no todos los manabitas, y ecuatorianos en general, tenemos acceso. Mi experiencia en la funcion publica asi me ha permitido comprobarlo.
Una vez que concluya el ejercicio de mis actuales funciones publicas, lo cual será en muy poco tiempo, estaré en la libertad de opinar, denunciar y atacar por los medios legales todos los actos de corrupción, deshonestidad, desinformacion, manipulacion y hasta extorsión pública que suceden diariamente en el quehacer manabita, a vista y paciencia de todos y que muy pocos, o casi nadie, se permite hacerlo por temor a la venganza, a la injuria y a la tacha del buen nombre, prestigio y reputación de las que gozamos la mayoria de los comunes ciudadanos y ciudadanas en esta provincia y en el País.
Hasta tanto les transmito mi respetuoso saludo.

Dr. Rigoberto Carvallo